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Reflexión de mi primer NO

La vida no es de rosas y celestes.

No se trata de cómo tú te mueves para mí.

A los demás también nos duele
y la vida nos pasa.

He empezado a quererme.
Hoy es mi primer día
para hacerme grande.

A partir de hoy solo se tratará de mí.
Y de aquello que me convenga,
de mis intereses,
de mis opiniones,
de mis aficiones;
de mí.

Ya no es de tí y de mí,
ya solo soy yo conmigo
y si en ese conmigo
te ubicas tú
entonces será contigo
solo porque me conviene.

Es mi decisión.
Es quererme.
Mi tiempo,
mi alma,
mis pensamientos,
todo me pertenece.

A partir de ahora
solo haré lo que yo quiera.
Sin imposiciones,
sin abstinencias,
solo lo que me conviene.

Lo entiendas o no
es como viviré a partir de ahora.
Y me da igual tu opinión.
Me da igual tu rabieta,
o tus imperfecciones.

Me da igual si te quejas,
si lo entiendes,
o si te vengas.

Nada de eso me pertenece.

Si quieres estar conmigo
este es el verdadero amor,
este es el amor del que tú me hablas
pero sin rencor.

Pues ahí va,
ahí tienes mi primer NO.
Por…

Al mar puerto buena cara

Y si algún día dejas de estar
yo soplaré tu vela,
para que
cuando quieras
puedas navegar.

Y si algún día dejas de estar
no te entristezcas
porque yo siempre entendí
que tú eras de mar.

Que tú eres,
no como el resto,
inquietud en las olas,
alegría en la brisa
y corres sin prisa
ansioso de dar.

Es por eso
que si algún día
tú te vas
no caerán mis lágrimas
en tu lecho,
en tu sombra,
o en las huellas que borras.

Mis ojos son fuertes
porque no te amo con ellos;
te amo con el pecho,
sin agujeros negros.
Te amo
como se debe amar,
con el alma,
como pinturas en el lienzo,
suave,
sin apretar.

Y si algún día dejas de estar
solo recordaré lo bello que es
acompañarte,
amigo y amante,
en tus noches,
entre tus voces,
entre tus sueños.

Recordaré lo hermoso que es
mirarte entre la niebla,
entre la tristeza,
calmándote.

Y recordaré también
tantas noches de lujuria,
fieles jimoteos espeluznantes
masajeándonos con lluvia.

Mas no te entristezcas
y no vivamos de ensanchar el pecho
llenándolos de penas,
llen…

Reflexión de infusión de brezo

Dormitas entre tus pestañas suaves.
Rezo para que vuelvas a mis brazos.
Sueño que te acaricio.
Me lastima el pecho.

Niego tu existencia,
cuando estás cerca
y al despertar
sonrío entre marañas
de pensamientos,
entre lagañas
acariciando mi sueño.

Mi deseo es
que sigas durmiendo
y al despertar
sea tu máximo anhelo.
Vuelo, con este pensamiento.
Me alcanzan las ganas de volver
de sentirme que soy tu misterio.
Me alcanzan las ganas de ser yo.
Y aunque.. ausente sigo constante en la lucha.
Por más hierros que me oxiden no habrá herida que me rompa.
Conseguiré ser todo lo que era antes de aquél bombardeo.

Seré más yo que nunca.

Contigo es más fácil que saltar.
Contigo sé qué es saltar.
Cariño, contigo la vida me hace chispas por cada vuelta
y el corazón me vuelca
cada vez que me miras.
Una estrella fugaz nos aterriza.

Tiemblo por dentro.
No conoces el origen de mi cuerpo:
miedos enjaulados.

Y me anulo para no arrastrarte a mis silencios.
Pero lo hago, lo consigo.
Te hago presa de mí, para no …

Reflexiones con café y canela ( a boli rápido)

Y si hay algo que establece un antes y un después no será nada externo, ningun vértice, ninguna saliencia.

Sí habrá un baremo en nuestros sesgos que nos hagan mantenernos distantes.

Quizás eso es, eso sucede.

He delimitado mis ideas apostrofadas sobre todas las cosas que deseé y no tuve.
He metido una alcachofa de agua hirviendo bajo mi brazo para quemarme el pecho llenito de ideas, hirviendo, para tragarla cuando tuviera sed, distante de la realidad que emerge en mis días azules.

He refinado toda aquella idea principal con falsas creencias que me impuse.

"¿Qué hay de nosotros?"
-Siento decirte a los ojos mientras lees ésto.

¿Qué hay de tí y de mí?
¿Que hay de lo que realmente es verdadero, de aquella probabilidad verdadera de lo que uno realmente desea? ¿ dónde queda?

"He destripado mis sueños"
No me basta.
Aún somos jóvenes para entender una norma establecida, cualquier equidad. Lo nuestro ha de ser la rebeldía, solo así se llega a la auténtica creencia.

Aléjate …

Mi amiga

Una mano amiga
me abraza en silencio
me susurra te quiero

Una mano amiga
se torció conmigo
me arropó consigo

Ella me calma
me templa
me serena.

A ella, mi amiga
le debo mi dicha,
mi suerte.

Gracias, amiga
por ser mi apoyo,
mi todo.

Por los buenos ratos de borracheras,
por los buenos ratos que se quedan
grabados en mi mente.

Por las risas, por tantas risas.
Por las lágrimas que se secan.
Por llenarme de alegría
y de buena suerte.
De palabras, de bendiciones,
de caricias sin roces.

Por ser mi apoyo compañero,
por ser mi lomo, y mi todo,
por repetir hasta la saciedad
cuándo nos vemos.

Por servirme lo justo en cada momento
y respetarme.

Y si algún día tengo que acompañarte
a tu lecho de muerte
no habrá quien nos separe
pues mi amor a tí es tan grande
que no cabe en un ataúd
porque te lo llevarías tú
allá donde te fueses.

Y siempre unidas
entre risas
que las caricicas
son más frías.


Te quiero.

Ese instante que gritas

Momentos.

Es el chip que cuando dices basta, estalla
La nube gris que rompe a llorar
Los gritos que espantan a los pájaros
Las olas que rompen el silencio

Es el momento
el instante
el segundo
la decisión.

Las palabras no dichas
las que se dicen
las miradas sumisas
y las que dominan

Tormenta
fuerza
fuego
truenos.

Una decisión que dice ahora
ya, suficiente, vamos.
Una voz dentro de ti
que suena a tigre
a silencio marcado
a tu calma

Es todo eso lo que te lleva a decidir en qué momento cambiar tu vida.
Porque lo sabías y lo cultivaste hasta ahora
y es ahora cuando comienza a germinar.

Aquellos que te conocen saben más de tí que tú mismo
porque ese mismo que eres tú aún no se ha hecho escuchar
pero está alimentandose. Porque tú eres de los que decide ir despacio para llegar lejos
y cuando agarres el toro por los cuernos no habrá oleaje que te brame.

Camina, camina, camina... no te detengas
que al detenerte cuando te detengas harás cambiar el mundo
que tanto añoras cambiar;
el tuyo.

Más de diez besos

Te susurra el viento, que vela por mi nunca ajetreado silbar,
cuántos miedos te conté entre mis silencios.

Orígenes de mis noches
las palabras naufragan en tu nuca desolada, desnuda;
Y aquí como en una orilla,
beso los pies suaves que acarician
ahora el camino de tu médula.

Arena fina que bautiza
tus cervicales,
y como río que dibuja el horizonte
de un nuevo paisaje,
sube las dunas de tu cintura
para que al deslizante surgir
de una erótica lluvia de abril,
mis dedos resbalen
por tus caderas
y así llegar al destino de cualquiera,
naúfrago,
el lago saciante oculto entre los manjares de una selva,
la nuestra.

Ya aquí no hay nada más que hacer,
tan solo olvidé tus pies
y ante esto es sencillo lo que debo hacer;
recorrer dedo a dedo contando por cada uno
los besos que no te conté
y no es que sean diez.
Porque por cada uno
haría mis trampas para destinarlos
a que sumaran cien.