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Más de diez besos

Te susurra el viento, que vela por mi nunca ajetreado silbar,
cuántos miedos te conté entre mis silencios.

Orígenes de mis noches
las palabras naufragan en tu nuca desolada, desnuda;
Y aquí como en una orilla,
beso los pies suaves que acarician
ahora el camino de tu médula.

Arena fina que bautiza
tus cervicales,
y como río que dibuja el horizonte
de un nuevo paisaje,
sube las dunas de tu cintura
para que al deslizante surgir
de una erótica lluvia de abril,
mis dedos resbalen
por tus caderas
y así llegar al destino de cualquiera,
naúfrago,
el lago saciante oculto entre los manjares de una selva,
la nuestra.

Ya aquí no hay nada más que hacer,
tan solo olvidé tus pies
y ante esto es sencillo lo que debo hacer;
recorrer dedo a dedo contando por cada uno
los besos que no te conté
y no es que sean diez.
Porque por cada uno
haría mis trampas para destinarlos
a que sumaran cien.

Pequeña diablo

Dicta
que soy tierna seda que anida la futura mariposa

Sentencia
que no hay olvido que resista a mis besos
ni gloria más allá de conocerlos
porque juzga
que son carceleros.

Con la llaga sangrando
y mi machete en las manos,
se despide de mí atormentado;
nunca el gusano abandona la recién mascada manzana
así como el ratón no abandona su quesada;
mas anduvo vagabundo
fuera de sí, de este mundo;
como quien ve un paisaje por primera vez
y queda embelesado, soñoliento, perfumado,
embriagado de una droga pulverizada.

Sonrió,
con los ojos desorbitados
con la oriunda bocanada de aire sincero.

Dicta
que soy suya
pero más lo soy mía.

Sentencia
que valgo más la pena
de lo que la pena en él vale ahora;
y queda embelesado, soñoliento, perfumado,
embriagado de una droga hecha aroma.

Sonríe
y pienso
que bien sabe la libertad ahora.

Centinela

No sé si saben ustedes qué es pensar más en otra persona
pero yo no puedo saber lo que es pensar más en uno mismo
porque dicen que hay que ser egoísta.
Pero qué es el egoísmo porque para mí amar a otro también es una muestra de amor a uno mismo.
Y no se si saben que del amor es de lo que más escribo y es por eso que no me marchito.
Y a veces me pregunto, incluso también cuando estoy triste, que harán los que no aman, qué harán los que por la noche cuando les entre el frío y a la mañana les vuelva a entrar el frío e incluso qué harán en el verano en alguna de esas noches que no se espera y cuando también hace frío.
Porque no es que yo  necesite a alguien que me tape, que me arrope, porque yo tengo dos manos que me saben tapar pero es que el calorcito que se siente cuando se ama no necesita de ninguna manta.
Y otras veces me pregunto qué harán cuando extienden sus manos y no tengan quién para tocarlas.
Alguna vez fui alguien con escrúpulos pero aún así siempre tuve el corazón donde la m…

Que hable nuestro mundo

Duermen tus ojitos entre los olivos
deja libre los males
allá en los manantiales.

Sueña que vengo navegando por los mares
antes que el horizonte oculte los colores;
que vengo acariciando tu carita de atardecer
antes que el viento se lleve nuestro olor esta vez;
y que traigo fresas para tatuarnos la piel,
y que traigo flores para florecer
tu mundo antes de que el sol quede mudo
al ver nuestros cuerpos desaparecer,
sedientos beber por nuestros poros todo nuestro ser,
absorbidos, chupados, delgados, drogados el uno por el otro.

Que quede mudo porque no sepa describir tanta belleza.

Niño, entre mis sueños veo árboles sembrados entre los deditos de tus pies
y ahora entiendo que tengo la intención de hacerte sentir vivo,
que el punto distante que une al verano con el invierno,
en el que se sumerge toda una vida
hagamos entender a este universo
la magia que creamos cuando estamos unidos.

Mi niño, silencio.



EsquivoADAS

Y me pidieron que fuera corriente
y yo no quise

En cambio fui luz marchita
entre la muchedumbre,
y me disipé
como se disipa cualquier granito de harina
en una masa recién horneada;
y me escabullí
perdiendo quien soy
escondida entre fonemas enladrillados
ante cuadernos de letras
pero de letras de universitario.

Mira que me dijiste
que no estaba hecha
para formar parte de un renglón
mira que me vi
siendo exclamación
o cualquier otra seña

Ay! me lo advertí
yo sabía que era nostalgia
y risa risueña que embelesa y enrreda
pero no me lo creí

Y aquí estoy ahora
en un rinconcito ridículo
perteneciendo
a la risa que brama,
yo, que soy brisa
de la silueta a la que ama.

Y si es sano que me aten

Con un miedo atroz me rindo a tus puertas
queriendote más que nunca
nunca queriendote más.
Yo que nunca entendi de jamás
contigo me palpitan hast las pupilas
imaginandote que debiera usar un siempre
amar ante tanta adversidad.
Sin entender del todo
si este miedo que arruina
mi alma despedaza en la soledad,
es un silencio sincero
o si en realidad
es el propio miedo
el que me hace guardar en el silencio
todo a lo que no me atrevo,
si es sano o no
amarte con miedo.
Porque ha de ser equitativo
amarte tanto como te respeto.

Lluvia de miedo

Si tú supieras amor
lo que es amarte en la noche.

Si tú conocieras el dolor de mis versos
el latido de la llama de mi vela
el llanto de mis sentimientos,

dudarías menos.

Si tú conocieras lo que duele
verte marchar a solas y
cómo el alma muere

y por eso

Quiero que te entregues,
que me digas lo que callas
que me grites
todo lo que guardas
que me lo grites
entre las sábanas.

que dudes menos.

Que me grites al oído
los sueños que aún
no hemos cumplido.

Y entre la blancura
de un desayuno de caricias
me beses.

Que me susurres
en la mañana...


Que no te vayas.